BIENVENIDOS A LA IGLESIA

¡Es un placer darte la bienvenida!

Aquí comenzarás un viaje de fe, rodeado de personas que, como tú, anhelan crecer como discípulos de Jesucristo.

Nuestro lema

“Amando a Dios. Sirviendo a todos.”

Nuestro lema nos recuerda y nos mantiene motivados para ejercer nuestra misión en cada momento y lugar.

Nuestra identidad

Quiénes somos

Ministerios Gracia y Fe nace en enero de 2017 con un deseo ardiente en el corazón: ver una iglesia que conozca y refleje la gracia de Dios.

Desde sus inicios, la iglesia ha crecido y se ha fortalecido, impactando vidas y transformando corazones a través del amor y la fe en Jesucristo. Somos una comunidad de creyentes apasionados por vivir y compartir el mensaje del evangelio.

Creemos en la gracia y la fe como fundamentos esenciales de nuestra relación con Dios. Nuestra iglesia es un lugar donde cada persona es bienvenida, sin importar su pasado, y donde puede experimentar el amor incondicional de Dios.

Nuestro propósito

Visión y misión

Nuestra visión

Ver millones de vidas impactadas por el evangelio de la gracia, creciendo como discípulos de Cristo en una nueva identidad llena de amor, fe, autoridad y poder.

Nuestra misión

Llevar este mensaje a todas partes, equipando a cada miembro de la iglesia para que viva una vida plena en Cristo y comparta su fe con otros.

Lo que nos guía

Nuestros valores

1

Amor

Piensa siempre lo mejor del otro. El amor nos impulsa a buscar la unidad, amar a Dios con todo nuestro ser y al prójimo como a nosotros mismos.

2

Fidelidad

La fidelidad a Dios y a su Palabra se manifiesta en un compromiso sólido con la iglesia y sus enseñanzas.

3

Lealtad

Apoyamos activamente la visión y misión de la congregación, fomentando relaciones basadas en la confianza.

4

Obediencia

La obediencia a Dios se refleja en el respeto a nuestros pastores y líderes, y en una disposición genuina al servicio.

5

Integridad

Vivimos de acuerdo con los principios bíblicos, buscando crecer espiritualmente y reflejar el carácter de Cristo.

Nuestra historia

El inicio de Ministerios Gracia y Fe

Todo comenzó de forma espontánea, con un pequeño grupo familiar que se reunía en hogares de las comunas de San Francisco de Mostazal y Doñihue para estudiar la Biblia, orar y adorar juntos. Con el transcurso de las semanas, más personas se fueron uniendo de manera natural.

En octubre de 2018 se obtuvo la personalidad jurídica número 4700, de derecho público, reconocida por el Ministerio de Justicia de Chile. Este importante paso permitió dar inicio a las reuniones públicas de manera legal y organizada.

Liderazgo pastoral

Nuestros pastores y sus inicios

David Alcaino y Nicole Palma son los pastores principales y fundadores de Ministerios Gracia y Fe: un matrimonio que respondió con valentía al llamado de Dios.

Pastor David Alcaino
Pastor David Alcaino Pastor principal y fundador
Pastora Nicole Palma
Pastora Nicole Palma Pastora principal y fundadora

Una historia de llamado, fe y obediencia

Cuando David tenía 30 años, respondió junto a Nicole al llamado que había crecido intensamente en sus corazones. Durante años fueron guiados por sueños en los que se veían llevando personas a Cristo, discipulando y trayendo sanidad y libertad a quienes lo necesitaban. Más de una decena de hermanos de otras congregaciones compartieron confirmaciones sobre la misión que Dios les había encomendado.

Durante los tres años previos al inicio de su ministerio, decenas de personas les entregaron palabras proféticas acerca del plan que Dios tenía para sus vidas. En 2017, durante una reunión en Santiago, un pastor de Miami confirmó el llamado pastoral de David. Esta palabra fue respaldada posteriormente por un pastor amigo en Santiago y, por tercera vez, por un pastor que viajó desde Chillán junto a su familia.

Antes de recibir este nombramiento, David tuvo un sueño que lo marcó profundamente. Se vio junto a su familia visitando un centro psiquiátrico y orando por la sanidad de varias personas. Aunque algunos medios se acercaron esperando ridiculizar lo que ocurría, después de una intensa oración comenzaron a suceder milagros y quedó registrada una gloriosa manifestación del poder de Dios.

Al despertar de madrugada, mientras permanecía pensativo, vio la silueta serena de un hombre entrar en su habitación. La figura se detuvo frente a él, tocó sus pies y le dijo con firmeza: “¡Ahora es el momento!”. David sintió paz y una profunda convicción de obedecer. Comprendió que aquella era la confirmación que había estado esperando para comenzar a trabajar por el Reino de Dios.

En una noche de Año Nuevo, David y Nicole decidieron abrazar con fe el llamado confirmado por Dios y dieron inicio a Ministerios Gracia y Fe, que desde entonces ha sido de bendición para muchas vidas.

Crecemos en comunidad

La importancia de congregarse

La iglesia no es solamente un edificio o un conjunto de reuniones. Es una comunidad de creyentes unidos por la fe en Jesucristo, donde encontramos apoyo, ánimo, dirección espiritual y oportunidades para crecer y servir.

“Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.”Mateo 18:20
“Y no dejemos de congregarnos, como lo hacen algunos, sino animémonos unos a otros…”Hebreos 10:25

1. Apoyo y compañerismo

Encontramos hermanos que comparten nuestra fe y nuestras luchas. Nos apoyamos en tiempos difíciles y celebramos juntos las bendiciones de Dios.

2. Oración corporativa

Cuando oramos juntos como iglesia, compartimos nuestras necesidades y confiamos en que Dios escucha y responde.

3. Responsabilidad y crecimiento

Nos desafiamos mutuamente a crecer en la fe y a vivir conforme a los principios bíblicos.

4. Discipulado

Aprendemos de creyentes maduros, recibiendo consejo, experiencia y dirección para nuestra vida espiritual.

5. Oportunidades de servicio

Ponemos en práctica los dones que Dios nos ha dado, crecemos en humildad y contribuimos al Reino de Dios.

6. Adoración colectiva

La alabanza nos une para glorificar a Dios, centrar nuestra atención en Él y alinearnos con su voluntad.

7. Apoyo en tiempos difíciles

La iglesia es una familia espiritual que nos respalda y nos entrega fuerza y esperanza en momentos de crisis.

Un mensaje para ti

Bienvenido a esta nueva etapa

Nos llena de alegría que hayas decidido ser parte de nuestra iglesia. Creemos que Dios te ha traído con un propósito y queremos acompañarte mientras creces como discípulo de Jesucristo.

Este recorrido fue preparado para ayudarte a conocer fundamentos esenciales de la vida cristiana. Avanza con un corazón dispuesto, conversa tus dudas y permite que la Palabra de Dios transforme cada área de tu vida.

“El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.”Filipenses 1:6

Fundamentos para crecer

Recorrido de formación cristiana

Cuatro enseñanzas del Manual de Nuevos Creyentes y Miembros, presentadas en un formato claro, ordenado y práctico.

La maravillosa gracia de Dios

Un favor que no podemos ganar

La gracia es el favor inmerecido de Dios: su amor incondicional y su ayuda obrando en nuestra vida. No depende de nuestros méritos; nace del corazón de Dios y se recibe por medio de la fe.

Gracia que salva

Efesios 2:8-9 enseña que somos salvos por gracia mediante la fe, no por obras. El ladrón en la cruz recibió perdón y vida eterna sin tener obras que ofrecer.

Gracia que restaura

Jesús no condenó a la mujer sorprendida en adulterio: le ofreció perdón y una nueva oportunidad. Su gracia no aprueba el pecado; nos libera para comenzar de nuevo.

Gracia para vivir

Romanos 5:17 declara que quienes reciben la abundancia de la gracia reinarán en vida por Jesucristo. En Él caminamos libres de condenación y sostenidos cada día.

Gracia hacia otros

Colosenses 3:13 nos llama a perdonar como Cristo nos perdonó. La gracia recibida se vuelve paciencia, compasión y perdón para quienes nos rodean.

“Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres.”Gálatas 5:1

La fe que mueve montañas

Confiar en Dios y actuar sobre su Palabra

Hebreos 11:1 presenta la fe como certeza de lo que se espera y convicción de lo que no se ve. Abraham confió aun cuando las circunstancias parecían imposibles; el centurión creyó en la autoridad de la palabra de Jesús, y la mujer enferma se acercó convencida de que sería sana.

Una fe activa

Santiago 2:17 enseña que la fe sin obras está muerta. La fe verdadera se expresa en decisiones, obediencia y pasos concretos.

Fe y oración

Jesús enseñó en Marcos 11:23-24 que la fe unida a la oración puede remover montañas y abrir espacio para la intervención de Dios.

Una fe que crece

La fe viene por oír la Palabra de Dios (Romanos 10:17). Crece cuando meditamos en ella, la confesamos y actuamos conforme a lo que creemos.

Escudo espiritual

Efesios 6:16 describe la fe como un escudo que apaga los dardos del enemigo y nos mantiene firmes en medio de la prueba.

La nueva identidad en Cristo

Una nueva creación, una nueva manera de vivir

Al recibir a Cristo no solo mejoramos una parte de nuestra vida: somos hechos una nueva creación (2 Corintios 5:17). Esta transformación comienza en nuestro interior y se refleja progresivamente en pensamientos, decisiones y acciones.

Sin condenación

Romanos 8:1 declara que no hay condenación para quienes están en Cristo Jesús. Nuestro pasado ya no define nuestro valor ni nuestro futuro.

Mente renovada

Romanos 12:2 nos invita a renovar el entendimiento. Aprendemos a pensar de acuerdo con la verdad de Dios y no según los antiguos patrones.

Autoridad y poder

Jesús entrega autoridad sobre el poder del enemigo (Lucas 10:19), y el Espíritu Santo nos capacita para vivir y testificar con poder (Hechos 1:8).

Vestir el nuevo hombre

Efesios 4:22-24 llama a dejar la vieja manera de vivir y vestirnos del nuevo hombre, creado según Dios en justicia y santidad.

El bautismo en agua

Obediencia, testimonio y una vida nueva

El bautismo es una ordenanza de Jesús para quienes han creído. Él mismo fue bautizado y mandó hacer discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (Mateo 28:19).

Su significado

Representa nuestra unión con la muerte y resurrección de Cristo: la vieja vida queda atrás y comenzamos a andar en vida nueva (Romanos 6:3-4).

Un paso de obediencia

Hechos 2:38 presenta el bautismo como una respuesta de arrepentimiento y obediencia al llamado de Dios.

Testimonio público

Al bautizarnos declaramos públicamente nuestra fe en Jesucristo y nuestro compromiso de seguirle.

Comunidad y discipulado

El bautismo marca un comienzo, no una meta final. Nos integra visiblemente a la comunidad y abre una vida de aprendizaje, servicio y crecimiento.

Resumen de aprendizaje

Tu resultado general

Evalúa cada cuestionario con su propio botón. Cuando completes los cuatro, aquí aparecerá tu puntaje total.

Sigue avanzando

Tu crecimiento apenas comienza

Permanece en la Palabra, en oración y en comunión con la iglesia. Dios seguirá formando tu vida y cumpliendo su propósito en ti.

¡Adelante, en Cristo tienes victoria!